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miércoles, 8 de abril de 2026

¿Papel o digital?

@magdarevetllat


Voy por el tercer E-Reader, por el tercer artilugio que me permite leer libros en epub entre otros tipos de archivo (los dos anteriores ya agotaron su vida útil) y eso no impide que siga comprando libros en papel. 

Cada uno tiene sus ventajas, si bien el de papel nunca se quedará descargado el E-R puede encontrar una frase del texto en pocos segundos, ambos se pueden estropear de una forma u otra, el digital casi no pesa en contra de algunos volúmenes de gran magnitud, de esos a partir de las 500 páginas. Al tener propia luz el electrónico no necesita una iluminación externa y no molesta en la oscuridad a quien esté a tu lado si te apetece leer tarde en la cama, o temprano, pero pasar las hojas de papel y ver como la parte derecha va disminuyendo en favor de la izquierda aporta una alegría al lector. En papel se puede disfrutar de la portada, especialmente si es artística o de gran originalidad, en cambio su opuesto tiene una funda que se puede renovar siempre que se quiera con alguna frase y dibujos divertidos o inspiradores. 

Lo dicho, uno u otro tiene a razones a favor y en contra y no hay motivo para elegir uno y desechar otro. Pronto llevaré los que ya no uso a reciclar igual que dejo libros en librerías que aceptan libros de segunda mano, cada una pone sus condiciones. 

Y a seguir leyendo.



domingo, 17 de abril de 2016

Leer en el retrete

@MagdaRevetllat


Gracias Joan A.


(...) Hubo un tiempo en que cualquier lugar iba bien. Uno tenía el sol o las estrellas por toda compañía, el canto de los pájaros o el ulular de la lechuza. Ni se hablaba de matar el tiempo, o de matar dos pájaros de un tiro. Sólo había que soltar. (...)



Una interesante -y por supuesto jocosa- reflexión sobre la lectura en la intimidad.

El autor se pregunta por qué lo hacemos, por qué leemos en el retrete: ¿por no saber estar a solas con uno mismo? ¿por un afán de aprovechar esos momentos?

Miller denuncia el trato dado a insignes autores que no deberían ser leídos en ese recinto, Shakespeare por poner un ejemplo, y si el argumento es que el lugar es más confortable que, pongamos por caso, el transporte público, reivindica la incomodidad del autobús como lugar idóneo para leer y ser absorvido por la lectura.

Ningua excusa cabe: no se debe leer en el retrete, la lectura es algo demasiado importante para ser compartida con cualquier otra actividad, sea la que sea.

¿Puedo preguntar dónde estás leyendo mi post?