@MagdaRevetllat
Gracias Joan A.
Una interesante -y por supuesto jocosa- reflexión sobre la lectura en la intimidad.
El autor se pregunta por qué lo hacemos, por qué leemos en el retrete: ¿por no saber estar a solas con uno mismo? ¿por un afán de aprovechar esos momentos?
Miller denuncia el trato dado a insignes autores que no deberían ser leídos en ese recinto, Shakespeare por poner un ejemplo, y si el argumento es que el lugar es más confortable que, pongamos por caso, el transporte público, reivindica la incomodidad del autobús como lugar idóneo para leer y ser absorvido por la lectura.
Ningua excusa cabe: no se debe leer en el retrete, la lectura es algo demasiado importante para ser compartida con cualquier otra actividad, sea la que sea.
¿Puedo preguntar dónde estás leyendo mi post?
Gracias Joan A.
(...) Hubo un tiempo en que cualquier lugar iba bien. Uno tenía el sol o las estrellas por toda compañía, el canto de los pájaros o el ulular de la lechuza. Ni se hablaba de matar el tiempo, o de matar dos pájaros de un tiro. Sólo había que soltar. (...)
Una interesante -y por supuesto jocosa- reflexión sobre la lectura en la intimidad.
El autor se pregunta por qué lo hacemos, por qué leemos en el retrete: ¿por no saber estar a solas con uno mismo? ¿por un afán de aprovechar esos momentos?
Miller denuncia el trato dado a insignes autores que no deberían ser leídos en ese recinto, Shakespeare por poner un ejemplo, y si el argumento es que el lugar es más confortable que, pongamos por caso, el transporte público, reivindica la incomodidad del autobús como lugar idóneo para leer y ser absorvido por la lectura.
Ningua excusa cabe: no se debe leer en el retrete, la lectura es algo demasiado importante para ser compartida con cualquier otra actividad, sea la que sea.
¿Puedo preguntar dónde estás leyendo mi post?
