@MagdaRevetllat
Fotografía cortesía de
Luciano Damea,
la Luna sobre
la torre de Jaume I,
Port de Barcelona
2022, Francia. Las elecciones generales han dejado muy igualados a Socialistas y las Hermandades Musulmanas y no les queda más opción que pactar: se repartirán los ministerios, los socialistas se quedarán con los de finanzas y economía en las que los musulmanes no están interesados pues
su expansión es demográfica. Estos se quedarán con los ministerios de Educación y ámbito social.
El protagonista, un profesor universitario, ha visto como progresivamente los grupos musulmanes han ganado espacio en los círculos docentes mientras que los judíos han retrocedido . En la política, el presidente saliente François Hollande, se mantiene a una prudente distancia de los cambios mientras una Marine Le Pen organiza una manifestación en París por
la auténtica Francia, a la vez que las mujeres empiezan a ser apartadas de los puestos de responsabilidad.
¿Está Europa astiada de sí misma? Tras el Cristianismo, el Humanismo y las corrientes políticas revolucionarias o conservadoras, ¿necesita renovarse en un cambio que solo el Islam le puede ofrecer?

Al protagonista, que ha sido apartado de su cargo con una jubilación anticipada, se le propone volver a su puesto con, por supuesto, algunas condiciones, para así seguir investigando y publicando en un constante reto intelectual. Las condiciones incluyen abrazar el Islam y abandonar toda resistencia al nuevo régimen pues, la felicidad consiste en la sumisión, la sumisión de la mujer al hombre, la sumisión del hombre a Dios.
Como en un revisado
1984, un nuevo Winston Smith se rinde para encajar en un nuevo mundo... ¿feliz?